La vídeo formación se está colocando rápidamente en primera línea de muscho programas de formación corporativa, gracias al empeño de los profesionales de RRHH y Formación en encontrar maneras distintas y novedosas de potenciar la participación de los alumnos y la eficacia del aprendizaje. Uno de los mayores retos a los que se enfrentan es cómo implementar una estrategia de vídeo formación eficaz para potenciar la oferta existente en formación corporativa.

Si este artículo fuera un vídeo, lo primero que haríamos es plantearnos un objetivo claro.

Tras leer este artículo, sabremos:

  • Demostrar por qué una estrategia de vídeo formación eficaz debería ser una prioridad máxima
  • Diseñar una estrategia para incorporar los vídeos a la oferta formativa actual
  • Evaluar y valorar la eficacia de los vídeos que se creen

Por qué la vídeo formación debe ser una prioridad en nuestra organización

Invertir en nuestro talento

La capacidad de aprendizaje constante, el apetito por profundizar en los conocimientos y la disposición a invertir tiempo y esfuerzo en el desarrollo debería ser una meta para todos los trabajadores.

Desarrollar la formación en el puesto de trabajo y en tiempo real e integrarla en las competencias de los empleados demuestra sentido común por parte de la organización. Es lógico pensar que si aprovechamos y potenciamos nuestra base de talento actual nos beneficiaremos de las habilidades de nuestros trabajadores.

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Recortar costes

Los presupuestos de formación están constantemente bajo presión, y el esfuerzo por encontrar modelos de formación más innovadores, interactivos y atractivos ha llevado a un número creciente de empresas a optar por la vídeo formación como el medio más apropiado y asequible en sus planes de desarrollo para empleados.

La inversión y la creación de recursos de aprendizaje que den respuesta a las necesidades actuales a menudo se pueden poner en marcha para las incorporaciones futuras. Aporta consistencia y coherencia al material formativo de la empresa.

Innovar y enriquecer

Los vídeos son una de las herramientas más imprescindibles para una experiencia enriquecedora de eLearning. Atraen a alumnos con distintas capacidades y son un formato cómodo de usar, con distintos canales para transmitir la información.

¿Por qué no elegir una estrategia de vídeo formación que aporte a nuestra organización un aumento notable en el nivel de participación y motivación y una mejora en la experiencia de aprendizaje?

¿Cómo implementar una estrategia eficaz de vídeo formación?

para que la puesta en marcha de la estrategia tenga éxito, la vídeo formación debe ser divertida, creativa, relevante, fácilmente accesible e interactiva.

Un principio fundamental en formación es que el aprendizaje se debe ver como una ventaja, y no como una obligación. Esto significa que para que la puesta en marcha de la estrategia tenga éxito, la vídeo formación debe ser divertida, creativa, relevante, fácilmente accesible e interactiva.

Aquí están las claves que garantizan el éxito de la formación en vídeo:

1. Ofrecer dosis pequeñas

La vídeo formación debe ser de corta duración, tener gancho y aportar valor. La capacidad de atención del alumno moderno cada vez es más limitada a causa del esfuerzo que supone asimilar la información que nos llega a través de varios canales a la vez.

Los estudios demuestran que la duración óptima de un vídeo son seis minutos o menos. Si no nos pasamos de tres, multiplicamos las posibilidades de que el vídeo se vea hasta el final.

El microaprendizaje y los contenidos en pequeñas dosis siguen siendo las tendencias dominantes en teorías del aprendizaje, y son fundamentales para maximizar la retención. El alumno quiere el máximo nivel de resultados en el menor tiempo posible.

Esto significa que debemos condensar la formación y centrarnos en la creación de pequeñas dosis de aprendizaje. Estas son más eficaces, ya que al focalizarse en un objetivo formativo clave se ayuda al alumno a recordar más. El alumno solo puede aplicar lo que aprende si lo recuerda, de ahí la mayor eficacia de las porciones pequeñas.

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2. Hacerlo interactivo

Las estrategias de formación deben poner las riendas en manos del alumno. Hay que pedirle que piense en lo que va a aprender, por qué lo necesita y cómo lo va a aplicar en su trabajo.

Debemos lanzarle preguntas en el momento adecuado para reflejar supuestos reales. ¿Qué harías ahora? Integrar los vídeos en un sistema de gestión de aprendizaje (LMS) que nos permita incluir actividades de seguimiento es la clave de una experiencia de aprendizaje superior y maximiza la retención de lo aprendido.

3. Hacerlo atractivo e interesante

Integrar los vídeos en un sistema de gestión de aprendizaje (LMS) que nos permita incluir actividades de seguimiento es la clave de una experiencia de aprendizaje superior y maximiza la retención de lo aprendido.

La vídeo formación puede ser tan eficaz como un formador de carne y hueso a la hora de ilustrar procedimientos, impartir la teoría y los principios de la formación en habilidades, plantear supuestos, comunicar hechos, etc.

Es buena idea mezclar imágenes reales con animación, usar herramientas de presentación colaborativa, avatares como formadores, etc.

4. Hacerlo relevante

Si queremos que el alumno interactúe con nuestros vídeos, debemos hacerlos relevantes a su sector o industria. Cada vídeo debe tener un objetivo claro y un fuerte componente de “cómo” como principio básico de la formación.

Debemos ser concisos—cada frase tiene que contribuir a contestar al “cómo”. Si no es así, debemos valorar si tiene que estar en el vídeo. El mensaje clave debe aparecer al principio, y otra vez al final.

5. Hacerlo fácilmente accesible

En cualquier momento, en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo: ese es nuestro objetivo. El alumno debe poder escoger cuándo aprende, y debe poder llevar su formación consigo en cualquier dispositivo.

6. Hacerlo global

¿Por qué hacer vídeos locales cuando podemos dirigirnos a nuestros empleados a nivel global? Si optamos por el inglés como idioma de formación, debemos intentar seguir las cuatro máximas de Grice: cantidad, calidad, relevancia y modo . Este lingüista desarrolló el Principio de Cooperación para la comunicación.

Debemos asegurar que el audio que acompaña al vídeo sea lo más claro posible. Si hay una voz en off, es importante fijarse en la claridad con la que habla y los términos que emplea. Hay que usar la voz activa, no la pasiva; es mejor usar palabras concretas que abstractas; conviene evitar las frases largas y complicadas.

Es mucho mejor repartir los conceptos en fracciones pequeñas, haciendo pequeñas pausas entre cada uno. El texto debe ser conciso, sin incluir demasiada información. El mensaje clave nunca debe quedar oculto tras un lenguaje excesivamente florido.

7. Integrarlo en nuestra formación blended a través del flipped learning

Si ya tenemos en marcha una estrategia de formación blended, podemos usar los vídeos para preparar las sesiones con formador, aplicando la metodología del flipped learning para que aprovechen al máximo el tiempo con el formador. Los vídeos pueden servir también para consolidar lo aprendido a través de resúmenes cortos de los puntos clave o de simulaciones en las que tengan que tomar decisiones basadas en lo que acaban de aprender.

Una buena estrategia de vídeo formación es crucial para conseguir que los trabajadores se involucren en su programa formativo y lo conviertan en una experiencia de aprendizaje en tiempo real, accesible en cualquier lugar, en cualquier momento y desde cualquier dispositivo.