Los presupuestos de formación siguen bajo presión, y los departamentos de RRHH y Formación y Desarrollo se las ven y se las desean para alcanzar los objetivos de formación planteados por la empresa. Y aunque el eLearning puede suponer un ahorro con respecto al modelo tradicional de formación con instructor, los resultados y niveles de satisfacción no siempre están a la altura. ¿Qué pueden hacer los departamentos de RRHH y Formación y Desarrollo para garantizar que la formación tenga un impacto tangible sobre el rendimiento de los trabajadores, a pesar de estar sometida a las restricciones que impone un presupuesto cada vez menor? La respuesta podría ser el modelo flipped learning.

El flipping consiste en darle la vuelta a algo. Y darles la vuelta a tus programas de formación corporativa puede ser la forma de hacerlos más eficaces. Cuando el trabajador se familiariza con los contenidos antes de la sesión, el tiempo de contacto con el formador se puede dedicar a poner en práctica las competencias que la empresa necesita que desarrolle, en lugar de a transmitir conocimientos. Esto suena bien, pero… ¿cuánto nos va a costar?

El flipped learning no solo es más eficaz que los modelos de formación tradicionales, también es más eficiente. Eso significa que puedes recortar en costes de formación

La buena noticia es que el flipped learning no solo es más eficaz que los modelos de formación tradicionales, también es más eficiente. Eso significa que puedes recortar en costes de formación. Y además, la flexibilidad y la posibilidad de aplicar una economía de escala que nos ofrece la formación online significa que se podrán ofrecer los programas a un mayor número de empleados. Aquí te explicamos cómo el flipped learning te puede ayudar a reducir tu presupuesto de formación:

Economías de escala en los contenidos digitales

Si tu empresa necesita programas de formación diseñados a medida, es posible que te preocupe la inversión que tendrás que realizar para preparar los cursos de flipped learning. La inversión en contenidos es, sin duda, fundamental para lograr el éxito del programa.

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No basta con que los contenidos que el alumno debe revisar antes de la sesión incluyan todos los conocimientos necesarios; también deben estar diseñados de forma atractiva, para que el alumno se implique totalmente incluso antes de conectar con el formador. Sin embargo, se puede reducir un poco la inversión si se pone el diseño de contenidos en manos de expertos en formación que puedan adaptar programas de calidad ya existentes a las necesidades de tu empresa. Y una vez creados los contenidos online, el coste de impartirlos a cientos—o incluso miles—de empleados es mínimo comparado con el coste de impartir el mismo material en sesiones presenciales. Gracias a esto, la inversión inicial revierte en la formación de más empleados.

Un uso más eficaz del tiempo con el formador

El formador experto aparece después de que el alumno haya adquirido los conocimientos básicos y resuelto sus carencias concretas

El flipped learning no consiste solo en la preparación previa; el tiempo de contacto con el formador es una parte crucial del programa. A las sesiones presenciales no se les puede aplicar una economía de escala, ya que, para que sean eficaces, hace falta que el número de alumnos por formador sea bajo. Y, lógicamente, dado que los formadores son profesionales, su tiempo tiene un coste.

Sin embargo, en el modelo tradicional el formador tiene que estar presente durante toda la formación, pero con el flipped learning el formador experto aparece después de que el alumno haya adquirido los conocimientos básicos y resuelto sus carencias concretas. Se le puede dar, por tanto, un uso mucho más eficaz que en los modelos tradicionales al tiempo de contacto de los trabajadores con el formador, y aprovecharlo para profundizar en áreas concretas que sean especialmente relevantes para ellos y para desarrollar competencias clave, en lugar de estar sentados en actitud pasiva, escuchando presentaciones eternas.

Menos tiempo en el aula

Un coste importante de la formación tradicional es el tiempo productivo que se pierde mientras los empleados están en las sesiones de formación, por no hablar del problema logístico que supone lograr que todo el mundo esté en el mismo sitio, a la misma hora. Con el flipped learning, sin embargo, los alumnos aprenden fuera del horario laboral, o en momentos de menos trabajo.

Con este modelo, los alumnos tienen un mayor control sobre lo que estudian, pueden elegir los contenidos más relevantes para ellos, y resolver sus propias carencias formativas. 

Y dado que, con este modelo, los alumnos tienen un mayor control sobre lo que estudian, pueden elegir los contenidos más relevantes para ellos, y resolver sus propias carencias formativas. Esto significa que no tienes a tus trabajadores malgastando el tiempo de la empresa en sesiones de formación en las que ya conocen el 90% del contenido, o solo el 10% les resulta relevante.

Esto es una de las claves de la eficiencia del flipped learning, ya que a los trabajadores se les puede proporcionar un itinerario pedagógico a su medida sin gastarse todo el presupuesto de formación de la empresa en clases individuales. Y, además, los alumnos pueden volver a acudir al material online siempre que necesiten recordar lo que han aprendido, sin necesidad de programar sesiones adicionales.

Formación espaciada, más rentable y eficiente

No obstante, el contacto con el formador es crucial para el éxito del flipped learning. Sin embargo, en lugar de tener que pasarse días enteros en sesiones maratonianas de formación (que, o son muy buenas o, además de desmotivar al alumno, son ineficaces), el alumno asiste a sesiones cortas, intercaladas con formación online.

Se ha demostrado que la formación espaciada según este modelo es mucho más eficaz que las sesiones puntuales. Además, para ciertos tipos de formación corporativa, el tiempo de contacto con el formador se puede trasladar al aula virtual. Esto no solo es más flexible y práctico para el empleado, que puede acceder desde su mesa, sino también sensiblemente más barato para la empresa que traer formadores externos para impartir sesiones presenciales.

Menores tasas de abandono

El flipped learning permite que tus empleados se hagan con las riendas de su propia formación, se centren en lo que ellos necesitan aprender y se desarrollen profesionalmente

El flipped learning permite que tus empleados se hagan con las riendas de su propia formación, se centren en lo que ellos necesitan aprender y se desarrollen profesionalmente. Al conferirles poder de decisión y control sobre cómo y cuándo aprenden, les ayuda a implicarse y entusiasmarse con la formación, y las tasas de abandonó caen en picado.

¿Por qué? Para empezar, la flexibilidad de la formación blended permite a tus empleados aprovechar los momentos de tranquilidad para aprender. Y como tienen mayor control sobre los contenidos, la motivación intrínseca es mucho mayor que si se les exige pasarse horas sentados escuchando presentaciones interminables. Esto significa que no acabas pagando cursos que muchos empleados nunca llegan a terminar.

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El talento interno, aprovechado

El flipped learning no solo maximiza el tiempo de contacto con el formador, también aprovecha el talento interno de tu empresa. Cuando una sesión de flipped learning está bien diseñada, lo que consigue es que tus trabajadores conecten entre sí y colaboren para completar una serie de tareas relacionadas con lo que han aprendido por su cuenta. Esto les permite compartir conocimientos, cosa que rara vez ocurre en una sesión de formación tradicional.

El flipped learning potencia el aprendizaje social, fomentando la conexión entre tus empleados y creando comunidades de aprendizaje. En lugar de pagar para que toda la formación la impartan formadores externos, aprovecha al máximo las capacidades de los propios trabajadores.

Te da más por menos

En pocas palabras, el flipped learning funciona. En lugar de desperdiciar recursos en modelos tradicionales menos eficaces, estarás invirtiendo en formación mucho más eficaz y eficiente. La flexibilidad que aportan los contenidos previos a la sesión en formato mini, unida a las sesiones presenciales con formadores expertos dedicadas al aprendizaje experiencial de competencias, es garantía de éxito en la formación corporativa.