Los cambios rara vez son rápidos. Seguramente serías capaz de contar con los dedos de una mano los cambios sociales importantes que se han dado en el último año. Inténtalo: es probable que te pases más de diez minutos intentando llegar a cinco. Si en tu organización hay puestos internacionales, es posible que no te hayas dado ni cuenta del lento pero inexorable aumento en el número de mujeres en destinos internacionales.

Hagamos una comparación con los años 90. Estamos en la sede alemana de una empresa de comunicación real, en la cual la mayoría de los empleados son expats británicos, con solo unos cuantos profesionales locales. Si nos damos un paseo por las oficinas, veremos que hay 7 hombres por cada 3 mujeres. De lo que no nos daremos cuenta a simple vista es de que las mujeres que hay están ahí porque han aceptado un puesto de categoría y sueldo bajos, de los llamados “de familiares a cargo”, concebidos principalmente para las mujeres de los expatriados. En resumen, las mujeres son todas secretarias y asistentes personales.

En 1993, esta empresa de comunicación anónima (por motivos evidentes) tenía alrededor de 80 trabajadores expatriados, y exactamente 2 de ellos eran mujeres.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado.

¿Qué ha cambiado para las expatriadas?

“El paso de cero mujeres en puestos directivos a un 30% o más de representación femenina se asocia a un 15% más de ingresos netos”. Las empresas se están empezando a dar cuenta de que las mujeres son más que un valor emocional o cultural. Son buenas para la rentabilidad.

Los hechos observados evidencian un aumento en la presencia femenina en las oficinas en el extranjero, y según afirma NatWest International a raíz de su encuesta anual sobre la calidad de vida de los expatriados, el número de mujeres participantes ha aumentado en un 116% en los últimos 5 años. Y, lo que es aún mejor, muchas de las mujeres que participaron están en puestos directivos. Estamos muy lejos del panorama de principios de los 90, dominado por hombres, y aunque aún no se ha alcanzado la paridad, es un gran paso en la dirección adecuada.

No solo los números están cambiando: el aumento del número de expatriadas ha provocado un incremento parecido en nuestra conciencia social, provocando la aparición de libros como Moving Without Shaking, una guía para triunfar como expat dirigida a las mujeres. La autora, una empresaria de éxito llamada Yelena Mackay, dice: “En los 80, el expat típico era un hombre que se llevaba a su mujer e hijos al extranjero. Hoy en día lo que vemos son mujeres solteras menores de 30, que a veces se llevan a su novio”.

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¿Se debe a que la diferencia salarial es cada vez menor?

Puede resultar un poco superficial empezar por la motivación económica, pero está claro que a las mujeres de entre 20 y 30 años les está yendo bastante bien en el aspecto económico. Según los datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística del Reino Unido, las mujeres de 22 a 29 años ganaron ₤1,111 más al año que los hombres de la misma edad entre 2006 y 2013. La diferencia salarial va a peor (para las mujeres) si analizamos los datos relativos a mujeres de 30 para arriba.

La paridad salarial de la que disfrutan las mujeres de entre 20 y 30 hace que el destino internacional sea mucho más atractivo desde el punto de vista económico. Es posible que en este caso el dinero sí hable, y en voz bastante alta.

Las mujeres son más rentables

“El paso de cero mujeres en puestos directivos a un 30% o más de representación femenina se asocia a un 15% más de ingresos netos”.

Un estudio reciente sobre diversidad de género y rentabilidad, titulado «Is Gender Diversity Profitable? Evidence from a Global Survey», demuestra que cuantas más mujeres trabajan en una empresa, mayor es la rentabilidad. No explica por qué pasa, pero nos da pruebas convincentes: “El paso de cero mujeres en puestos directivos a un 30% o más de representación femenina se asocia a un 15% más de ingresos netos”. Las empresas se están empezando a dar cuenta de que las mujeres son más que un valor emocional o cultural. Son buenas para la rentabilidad.

Las mujeres encajan mejor en los destinos internacionales

Según un estudio realizado en 2014, las empresas se han dado cuenta de que contratar a mujeres favorece el negocio gracias a su habilidad para conectar con los demás a un nivel muy humano y auténtico. Y aunque las empresas busquen candidatos con altas habilidades sociales, fluidez en un segundo idioma y buenas capacidades comerciales, existe ese motivo adicional para contratar a mujeres.

La doctora Ines Wichert, copresidenta de la Red de Mujeres Profesionales, afirma que “las mujeres encajan bien en los destinos internacionales debido a sus excelentes habilidades interpersonales, que pueden llegar a marcar la diferencia en un contexto en el que son fundamentales la sensibilidad cultural y la capacidad para forjar relaciones con nuevos compañeros y clientes.”

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El aumento en el número de expatriadas puede deberse a una simple elección

El 85% de las expatriadas (encuestadas) sostenían que irse al extranjero había impulsado su carrera profesional.

Por último, puede que sencillamente haya más mujeres eligiendo irse a un destino extranjero. Les reporta beneficios tangibles. Según Stacie Nevadomski Berdan y Perry Yeatman, autores del libro Get Ahead by Going Abroad, los destinos internacionales son una excelente oportunidad de desarrollo para las mujeres.

Sus estudios demostraron que el 85% de las expatriadas sostenían que irse al extranjero había impulsado su carrera profesional, el 78% afirmaba que su sueldo había aumentado considerablemente, y el 95% consideraba que les había permitido desarrollar las aptitudes necesarias para convertirse en mejores gestoras y líderes.

Aunque la brecha de género es aún una realidad, ha menguado. Es mucho más probable que las mujeres destacadas en oficinas internacionales sean directivas, no subordinadas. Y aunque es cierto que son las empresas las que están contribuyendo a esta tendencia, gracias a la selección activa de mujeres para cubrir puestos internacionales, no nos debe sorprender mucho que estas, en lugar de “Gracias”, estén diciendo “¡Ya era hora!”.

Es un cambio que llevábamos mucho tiempo esperando.