A las organizaciones multinacionales no les queda más remedio que aprender a toda prisa una nueva forma de hacer negocios. Se acabaron los días de los equipos monoculturales trabajando de forma independiente. Y aunque muchas organizaciones se han apuntado rápidamente al trabajo global, no todas ofrecen el apoyo y la formación que hacen falta para garantizar que los equipos internacionales funcionen de verdad.

Lograr que funcione un equipo internacional

1. Darnos cuenta de que no todos trabajamos de la misma forma

Las organizaciones multinacionales que conocen bien el tema saben que la forma de hacer negocios cambia de un país a otro, y que los trabajadores con distintas culturas trabajan de forma diferente.

Pero esto no debe impedir que los trabajadores aúnen fuerzas, compartiendo valores corporativos e identificando características culturales organizacionales comunes. Es muy posible que baste con hacer algunos pequeños ajustes locales.

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2. Conocernos unos a otros

Las empresas que están al día son también conscientes de que, para sacarle el máximo partido a su presencia global, deben funcionar bien en cada uno de sus mercados.

Debemos darnos cuenta de la importancia de conocer a nuestros colegas remotos, tanto a nivel personal como profesional

Esto implica el intercambio de ideas y prácticas que pueden variar mucho de un lugar a otro. Reconocer y celebrar las diferencias culturales es uno de los pasos más importantes para lograr que funcione un equipo internacional.

Un artículo publicado en Harvard Business Review habla del tema de la colaboración y el trabajo en equipo internacional, e identificaba algunos de los principales retos, como colaborar a pesar de las diferencias horarias y garantizar que la tecnología funcione para todos.

Debemos recordar que si falla la tecnología, el trabajo a nivel global es imposible.

3. Tener en cuenta las barreras de idioma y culturales

Las dificultades culturales y lingüísticas a menudo provocan malentendidos. Estos malentendidos suelen hacer que nos fijemos más en las diferencias entre las personas y, si las organizaciones no lo previenen, generar actitudes de “nosotros” frente a “ellos”.

Si las organizaciones no tienen cuidado, también podemos llegar a mirar a quienes consideramos “ellos” con recelo y desconfianza.

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Es importante que las organizaciones sean conscientes de los peligros de que se genere una cultura de “nosotros” y “ellos” y tomen medidas para reducir al mínimo este tipo de problemas.

Conocer mejor a los demás nos ayuda a dejar de verlos como “ellos” y empezar a verlos como “nosotros”.

4. Conocer a nuestros compañeros

Cuando los miembros de un equipo están todos en las mismas oficinas, esto suele pasar de forma natural, con las típicas conversaciones ante la máquina del agua o del café, que sirven para intercambiar informalmente información significativa tanto profesional como social.

Estar en las mismas oficinas humaniza a los compañeros, sobre todo a través de conversaciones casuales y comidas compartidas

Estar en las mismas oficinas humaniza a los compañeros, sobre todo a través de conversaciones casuales y comidas compartidas. Nos permite llegar a conocernos mejor.

Los miembros de equipos internacionales remotos se pierden este tipo de interacción. Una buena organización internacional procurará recrearla dentro de los límites marcados por las diferencias en ubicación, idioma y cultura. El artículo aparecido en Harvard Business Review lo llama el “problema del conocimiento mutuo”. Es un reto fundamental cuando se trata de conseguir que funcionen los equipos internacionales.

5. Superar el problema del conocimiento mutuo

Cerrando la brecha del conocimiento mutuo haremos que funcionen los equipos internacionales. Para lograrlo es necesario:

  • Deshacernos de la idea de “nosotros” frente a “ellos”

Hay que centrarse en lo que todos los compañeros tienen en común, con independencia del lugar en que estén ubicados. Un objetivo compartido en una tarea o proyecto puede ser un buen punto de partida.

  • Recordarles a todos las ventajas de pertenecer a un equipo internacional

Conviene destacar los motivos por los que trabajar desde distintos puntos geográficos es mejor para los miembros del equipo y la organización en general. Es posible que la experiencia, habilidades, idiomas o conocimientos culturales necesarios para garantizar el éxito de la tarea o proyecto no residan todos en el mismo lugar, haciendo indispensable la colaboración global.

El desarrollo de las habilidades personales

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  • Mantener reuniones con regularidad.

Hay que mantener reuniones regularmente para intercambiar información y así facilitar el progreso de la tarea o proyecto. Es importante identificar el tipo de información relevante, pero también animar a los miembros del equipo a incluir ideas novedosas sin miedo al rechazo, incluso aunque no se adopte su idea.

  • Dedicar tiempo a conocer a nuestros compañeros.

Debemos darnos cuenta de la importancia de conocer a nuestros compañeros remotos tanto a nivel personal como profesional. Hay que sacar tiempo para hacerlo. Muchas empresas celebran los cumpleaños o incorporan festividades culturales y otras tradiciones en su calendario corporativo.

Conviene hacer preguntas personales, aunque siempre conscientes de los límites entre mostrar interés y meterse en la vida privada de los demás.

  • Darnos cuenta de que la mejor persona para ayudarnos quizá esté en el extremo opuesto del mundo.

Es importante que nos demos cuenta de que conocerlo o tenerlo cerca no hace que un compañero sea la mejor opción cuando se trata de buscar consejo o apoyo experto. Es posible que la persona adecuada esté en un lugar remoto. Esto quizá suponga un esfuerzo algo mayor a la hora de colaborar, pero su contribución al éxito del proyecto será también mayor.

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  • Hacer que nuestra realidad laboral sea tangible

Es buena idea describir nuestro entorno de trabajo a nuestros colegas remotos. Temas como los desplazamientos, el ruido o los recursos compartidos pueden variar mucho de un lugar a otro. Conocer estas diferencias para que no nos pillen por sorpresa nos ayuda a todos a lidiar con ellas más eficazmente.

Todos somos “nosotros”

Trabajar dentro de un equipo internacional supone retos, pero también recompensas para todos sus miembros y para la organización. Pensar globalmente significa pensar con más inteligencia. Conseguir que todos los miembros de un equipo internacional se sientan parte del equipo, sin importar su ubicación, es lo que marca la diferencia. Todo el mundo debería ser considerado “nosotros”, no “ellos”.