Intenta recordar algún momento en tu vida en el que hayas aprendido algo realmente increíble, gracias a uno de esos momentos de claridad en los que te das cuenta de algo clave para tu aprendizaje. ¿Qué te ayudó a dar ese paso adelante? La mayoría de la gente contesta que el momento lo provocó otro ser humano—un tutor, mentor, entrenador, compañero o miembro de su familia.

Casi todos estos momentos transformadores los genera otra persona. Esta sencilla reflexión ilustra claramente la importancia de los tutores y mentores en el aprendizaje.

Pero lo cierto es que las recientes innovaciones tecnológicas pueden llevarnos fácilmente a olvidarnos de los tutores y mentores—y eso es un inmenso error. A continuación explicamos el porqué.

El papel de la tecnología en el aprendizaje

Todos nos damos cuenta de que el mundo está cambiando a toda velocidad, pero muy pocos adivinamos lo rápido que sería el cambio. Un sector tras otro va asumiendo la transformación digital. Y se ve muy claro que hay ganadores y perdedores… ¡hay que adaptarse o morir!

Siemens y Learnlight Alemania

Formación global para un mundo global

Pongamos por caso el ejemplo de Nike que, gracias a que ha cambiado la mentalidad y ha ideado nuevas formas de conectar con sus clientes, ha reinventado su marca y su modelo de distribución. A principios de 2017, la acción de Nike cotizaba a 52$; hoy está casi a 88$.

Los departamentos de Formación y Desarrollo deben hacerse eco de esta innovación creando programas capaces de captar el interés del alumno moderno en empresas donde todo está cambiando muy rápidamente y la transformación digital está sucediendo o a punto de suceder. Así no solo se alinearán con la estrategia de la compañía para conectar mejor y pensar más creativamente en todo lo relativo a la formación y la gestión del talento, sino que además asegurarán una mayor rentabilidad de la inversión.

Further reading

5 motivos por los que los CEOs apuestan por invertir en formación de idiomas

¿La tecnología digital domina el panorama formativo actual?

Analicemos las cuatro etapas de la evolución del aprendizaje.

  • El método educativo tradicional de la era industrial es consecuencia directa de las necesidades de la época, con varias filas de alumnos pasivos sometidos a un modelo de aprendizaje directamente inspirado en las cadenas de producción.
  • A principios de los años 90 del siglo pasado, la tecnología nos permitió experimentar con cursos en CD-ROM o animaciones Flash y aprender por nuestra cuenta con máquinas diseñadas para el eLearning.
  • Pero es en la actualidad cuando empezamos a ver verdaderos avances, gracias a que la tecnología ha alcanzado un nivel de madurez que le permite proporcionarnos un aprendizaje móvil, universal y capaz de sacar partido a la dimensión social. La mayoría de las empresas de formación se sitúan en una de estas tres épocas, con distintos niveles de evolución. Tal y como decía William Gibson, escritor norteamericano-canadiense, “El futuro ya está aquí, lo que pasa es que está mal repartido”.
  • Mientras todos nos centramos en evolucionar hacia la era del blended learning, más eficaz y avanzado, la cuarta revolución industrial ya ha comenzado. La inteligencia artificial (IA), el internet de las cosas (en inglés Internet of Things, abreviado como IoT), los bots, la realidad virtual y otras tecnologías están cambiando la esencia de nuestra forma de trabajar y aprender.

Siemens y Learnlight Alemania

Formación global para un mundo global

La tecnología no es siempre la solución

Entonces, ¿cuál es el futuro del aprendizaje? ¿Vamos a aprender todos de robots?

Según Sir Anthony Seldon, vicerrector de la Universidad de Buckingham, en menos de diez años la enseñanza estará en manos de máquinas con inteligencia artificial. Sostiene que los robots se adaptarán a cada alumno, logrando poner una formación “extraordinariamente inspiradora” al alcance de todos.

Y sin embargo, según el informe elaborado por Towards Maturity (2017-18), el 55% de la formación sigue siendo presencial.

¿Significa esto que Sir Anthony se equivoca, que nos cuesta aceptar este concepto, o que en realidad nos sigue haciendo falta el factor humano para aprender?

No caigamos en la trampa de pensar que, porque la tecnología es el futuro, es también la solución. Una solución barata de eLearning basada exclusivamente en la tecnología, por ejemplo, puede provocar falta de interés, baja rentabilidad de la inversión y, en definitiva, fracasar como solución de aprendizaje eficaz y económica.

La clave es esta: liderar con las personas y continuar con la tecnología, nunca al revés.

El papel de la tecnología es reforzar el trabajo de los educadores y empoderar a los alumnos. Cuando buscamos una experiencia de aprendizaje de alto impacto, la “app revolucionaria” no es la tecnología, sino los tutores y mentores.
Matt Britland, Director de TIC en Kingston Grammar School, sostiene también que el futuro de la formación no está en los robots ni en un dispositivo concreto.

Curiosamente, afirma que está en tener acceso al aprendizaje en cualquier momento, en cualquier lugar y desde cualquier dispositivo, además de en la colaboración local y global. Para Matt, el futuro de la tecnología en la educación es la nube, y el futuro del aprendizaje y la enseñanza es social.

Further reading

5 motivos por los que los CEOs apuestan por invertir en formación de idiomas

Es cierto que el papel de la tecnología personal en el aprendizaje cobra cada vez más peso, y seguirá siendo un elemento muy importante de, por ejemplo, el aprendizaje inteligente o la metodología de flipped classroom, además de proporcionar infinidad de opciones de autoestudio a los alumnos. Sin embargo, siempre habrá un lugar importante para la tutoría y la orientación en el proceso de aprendizaje.

El futuro del aprendizaje es humano

Como dijo John Dewey, filósofo y pedagogo estadounidense, “La educación es un proceso social; la educación es crecimiento; la educación no es una preparación para la vida, sino la vida en sí”.

En los últimos años se ha prestado mucha atención a los mecanismos que ayudan a las personas a aprender de la experiencia directa; aprender es un fenómeno social. Aprendemos al observar nuestro entorno, recopilando distintas pistas que nos ayudan a desenvolvernos en el mundo, comunicarnos unos con otros, resolver problemas, tomar decisiones y mucho más.

Siemens y Learnlight Alemania

Formación global para un mundo global

Pero eso no es todo. En su libro El aprendizaje visible, John Hattie afirma que “los profesores son una de las influencias más potentes en el aprendizaje”. Las relaciones importantes sirven para impulsar el aprendizaje transformador, que es el que le sirve al alumno para adquirir nuevas perspectivas e ir haciéndose cada vez más autónomo.

Jacqueline Zeller, psicóloga educacional, ha demostrado todo lo anterior a través de su trabajo clínico y de investigación, y explica que la relación entre niños y profesores es un potente motor para el cambio: “Cuando los alumnos sentían que creía en ellos y apoyaba su crecimiento, se sentían más seguros tanto académica como socialmente en el colegio”.

Esta misma mecánica se aplica a los adultos. Como alumnos adultos, nos gusta tener a un tutor o mentor que crea en nosotros, nos guíe y nos capacite para alcanzar nuestros objetivos de aprendizaje.

Además, cuando aprendemos un idioma o desarrollamos una habilidad para comunicarnos con los demás, la interacción humana es crucial para conseguir que nos comprometamos emocional y socialmente y seamos capaces de experimentar.

El papel de un tutor adulto es forjar relaciones significativas y crear una experiencia de aprendizaje capaz de transformar la vida y el desarrollo del alumno.

Estos tutores tienen a su disposición una gran diversidad de medios de enseñanza que les ayudan a facilitar una experiencia de aprendizaje eficaz y humana.

Aprendizaje entre iguales

Un artículo publicado recientemente por Randstad Recruitment explica que “el aprendizaje entre iguales consiste en que un alumno oriente a otro en una tarea o en la adquisición de un concepto”. Es distinto del aprendizaje colaborativo, en el que los alumnos se acompañan mutuamente en el aprendizaje; en el aprendizaje entre iguales aprenden unos de otros.

Según Katie Puckett, autora del informe The Future of Education, el aprendizaje entre iguales va a dominar el futuro del aprendizaje.

Sugiere que los tutores y diseñadores de contenidos deberían inventar nuevas formas de ayudar a que alumnos diversos compartan lo que aprenden y aprendan unos de otros. “Los profesores,” dice, “se convertirán en facilitadores en unas comunidades construidas en torno al aprendizaje y las aspiraciones comunes”.

Aprendizaje colaborativo

El aprendizaje colaborativo se da cuando los alumnos trabajan en grupo para comentar ideas y resolver problemas juntos.

Hay numerosos estudios, cotejados para Ryerson University por Michelle Schwartz, especializada en diseño formativo e investigación, que indican que el aprendizaje colaborativo “permite a los alumnos usar las conexiones y experiencias compartidas para explicar y desarrollar conceptos con el grupo de formas que para los formadores serían imposibles” (Davis, 2013; citado por Schwartz).

Sin tutores y mentores, al aprendizaje le falta el elemento de diseño colaborativo y se convierte en contenidos sin más, impidiendo así que los alumnos puedan disfrutar de una experiencia real de aprendizaje colaborativo.

Further reading

5 motivos por los que los CEOs apuestan por invertir en formación de idiomas

Según Stefan Jakobek, responsable de educación en HOK, el diseño colaborativo consiste en crear formas de lograr que las personas participen conjuntamente en un entorno rico y colaborativo.

El ejemplo que pone es el de “una persona estudiando el ébola que se encuentra con alguien cuyos estudios se centran en el genoma humano; es muy probable que tengan una conversación interesantísima de la que surjan ideas nuevas.”

Aprendizaje experiencial

El aprendizaje experiencial o, lo que es lo mismo, “aprender haciendo”, lo exploró a fondo David Kolb en el modelo que publicó en 1984.

Según Kolb, el aprendizaje eficaz se da cuando el alumno completa un ciclo compuesto por estas cuatro etapas:

  1. Vivir una experiencia concreta
  2. Observar y reflexionar en torno a esa experiencia
  3. Crear conceptos abstractos (análisis) y generalizaciones (conclusiones)
  4. Poner a prueba esas hipótesis en situaciones futuras, para generar nuevas experiencias

El papel del tutor es guiar a los alumnos a lo largo del ciclo, para ayudarles a usar de forma práctica sus conocimientos y a aplicarlos de manera similar a como se aplicarían en la vida real.

Por medio de técnicas experienciales como la discusión, la simulación, los casos prácticos y la resolución de problemas, los tutores conectan con las experiencias de los alumnos y captan su interés.

Sin un tutor, es muy posible que los alumnos no logren vincular la aplicación en el aula con la real en su entorno profesional, porque lo interesante del aprendizaje experiencial está precisamente en la facilitación y la reflexión.

Forjar relaciones con los alumnos

El aprendizaje moderno se ha alejado del modelo en el que permanecemos pasivos mientras el profesor o formador nos suministra conocimientos. El alumno quiere comprometerse y llevar las riendas de su propio aprendizaje y crecimiento.

Es aquí cuando el formador se convierte en mentor y orientador, encargado de fomentar la curiosidad y la participación.

Este proceso ayuda a convertir los errores en una parte natural del proceso de aprendizaje; permite potenciar la autonomía y la colaboración.

Pero el derecho a guiar hay que ganárselo. Por eso es tan importante que los formadores y profesores conozcan bien a sus alumnos y forjen relaciones sólidas con ellos.

Para conseguirlo, el tutor o mentor puede:

  • Crear las condiciones necesarias para permitir que se formen relaciones genuinas y de confianza en los equipos de aprendizaje
  • Descubrir cuáles son las necesidades individuales de aprendizaje de sus alumnos
  • Conectar con cada alumno a nivel personal, según proceda
  • Generar confianza a través de la credibilidad y el apoyo
  • Animar a los alumnos a asumir riesgos intelectuales en un entorno de aprendizaje seguro
  • Fomentar la autonomía, la colaboración y la flexibilidad
  • Poner a prueba la forma de pensar de los alumnos y ayudarles a ampliar su zona de confort

Además de lo anterior, Carl Rogers, psicólogo estadounidense citado en un artículo del British Council, afirma que hay tres aspectos muy importantes a la hora de forjar relaciones positivas entre tutores y alumnos:

  • El respeto (una actitud positiva y libre de juicios hacia los demás)
  • La empatía (ser capaces de ver las cosas desde la perspectiva del otro)
  • La autenticidad (ser uno mismo sin necesidad de ocultarse tras un puesto, una función o una máscara)

Cuando se respeta a los alumnos, ellos también suelen respetar. Cuando se muestra empatía, se abren. Cuando se es auténtico, se crea un entorno de aprendizaje seguro y sincero que potencia la experiencia de aprendizaje.

Siemens y Learnlight Alemania

Formación global para un mundo global

No es difícil imaginar que en unos años los alumnos serán tan independientes en su aprendizaje que la orientación se habrá convertido en un elemento crucial para garantizar su éxito.

Los mentores y orientadores serán un elemento central a la hora de guiar a los alumnos en el proceso de aprendizaje y mantenerlos motivados.

Aunque este futuro nos parezca muy lejano, la tutoría y la orientación son esenciales para la eficacia del aprendizaje.

Tutoría y orientación en el aprendizaje

La tecnología nos proporciona muchos trucos para apoyar el proceso de aprendizaje.

Sin embargo, al preguntarle a un alumno lo que le ha parecido la experiencia de aprendizaje, no es probable que nos diga “me ha encantado vuestro interfaz interactivo de microaprendizaje” o “vuestra función de reprogramación-en-un-clic me ha parecido increíble”.

Es más probable que diga “John, de Yorkshire, me ha ayudado a superar los nervios en las presentaciones, ¡y he avanzado muchísimo!” o “Marcy, de Michigan, es la mejor profesora que he tenido”.

Escucharíamos historias sobre los tutores y mentores que fueron capaces de dar vida a los contenidos o de ayudar al alumno a comprender por fin algún concepto difícil.

Por eso, la tutoría y la orientación son cruciales para el éxito del aprendizaje.

No cabe duda de que la tecnología ocupa un lugar importante en la formación, pero debería usarse para apoyar y complementar a los tutores, no para sustituirlos. Sin el factor humano, el aprendizaje sencillamente será menos eficaz.

Maximizar nuestro aprendizaje

Uno de los retos más importantes a la hora de guiar a las personas en su aprendizaje es evitar que se desmotiven. No hay mejor motivador que tener a tu lado a otro ser humano actuando como tutor, mentor o compañero de aprendizaje. Nos ayudan a lo largo del programa, nos felicitan cuando lo hacemos bien, nos ayudan a levantarnos cuando tropezamos con alguna dificultad y nos mantienen centrados para que seamos capaces de alcanzar nuestros objetivos.

Lo mejor de ambos mundos

Lo bueno de tener acceso a las tecnologías de formación es que no tenemos que elegir entre aprendizaje digital y presencial: podemos tener los dos. No es necesario limitarnos al aprendizaje basado en la tecnología. Maximiza tu aprendizaje añadiendo el factor humano.