El tiempo es oro, y muchas empresas se enfrentan a diario al reto de conseguir que sus trabajadores se impliquen en los programas de formación mientras se esfuerzan por cumplir con las exigencias de su puesto. La mejor solución es cambiar el modelo formativo y pasar de la metodología tradicional al “Flipped Classroom”. Este modelo logrará enganchar a los alumnos más desmotivados y acelerar el proceso de adquisición de habilidades.

¿Qué es el Flipped Classroom?

Una de las tendencias clave en desarrollo profesional es el Flipped Classroom, pero ¿cómo funciona este modelo, y qué supone para el alumno?

El concepto se remonta a los años 90. Aunque el formato puede variar, la idea fundamental es que el alumno consuma contenidos digitales antes de la sesión de formación, y luego siga trabajando esos contenidos durante la clase.

Este modelo de aprendizaje blended aumenta el tiempo de formación, ya que el alumno la recibe de forma directa a través de vídeos y actividades. También le permite poner en práctica lo aprendido con debates, role-plays, y otras actividades interactivas

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En sus orígenes, el término se usaba para referirse a las sesiones en las que el profesor se grababa impartiendo contenidos. Hoy en día se usa en un sentido mucho más amplio para referirse a todos los materiales que el alumno puede consumir con anterioridad a la sesión.

Se preparan actividades en formato vídeo, audio o texto, y a veces se combinan los tres. Lo ideal es proporcionarles recursos variados a los alumnos para adaptarse a los distintos estilos de aprendizaje.

Cada alumno se marca su propio ritmo y puede revisar el material tantas veces como quiera antes de la sesión. Puede trabajar en el momento que más le convenga, así que, sea madrugador o trasnochador, con un programa blended conseguirá resultados.

La implementación de la metodología Flipped Classroom facilita el proceso de aprendizaje, y esto mejora la implicación del alumno.

¿Por qué el Flipped Classroom mejora el compromiso del alumno?

La formación tradicional suele girar en torno al profesor, dejando al alumno como receptor pasivo de información. Es frecuente que llegue a la sesión con poca o ninguna idea de lo que va a ver ese día.

Nuestro mundo digital súper conectado le ofrece al alumno la posibilidad de darle la vuelta a esta situación y familiarizarse con los contenidos en los días previos a la sesión gracias a unos formatos breves que resultan entretenidos y fáciles de asimilar.

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Estas actividades de microaprendizaje, que pueden ser vídeos, imágenes, esquemas o cuestionarios, le permiten al alumno encajar el aprendizaje en su ajetreado día a día e implicarse más con el material de lo que permiten los métodos tradicionales.

El Flipped Classroom ofrece lo mejor de ambos mundos en cuanto a modelos de aprendizaje: formadores de calidad a cargo del proceso y el alto nivel de implicación del alumno que se consigue gracias a los contenidos digitales.

Cada vez son más los alumnos de todas las edades que buscan herramientas digitales que les faciliten el estudio.

En una encuesta realizada entre estudiantes adultos, el 63% decía querer tener acceso a actividades que les permitieran poner a prueba lo aprendido tras la sesión de aprendizaje.

Gracias a que los alumnos del Flipped Classroom pueden estudiar en cualquier momento y lugar, y a su propio ritmo, es mucho más probable que interioricen los contenidos y logren aplicarlos en su trabajo.

Los deberes tradicionales suelen tener una connotación negativa que viene de los hábitos adquiridos en el colegio. Las actividades preparatorias, sin embargo, sirven para ayudar a los alumnos a asistir a la sesión con la seguridad de que están listos para aprender.

Además, las empresas tienen el incentivo adicional de la mejora del ROI de su formación, ya que los alumnos tardan menos en lograr sus objetivos de aprendizaje.

¿Qué dicen los alumnos del Flipped Classroom?

Con el modelo de Flipped Classroom mejoran los índices de participación y satisfacción de los alumnos.

En un estudio reciente, el 88% de los alumnos afirmaban que se esforzaban más en profundizar en la materia con el modelo de Flipped Classroom. De hecho, la valoración de los cursos y el nivel de satisfacción de los alumnos mejoran cuando se usa este modelo.

El formador sigue siendo un elemento clave de la experiencia de aprendizaje.

El vínculo que se crea entre alumno y formador puede ser un motivador potente. Los contenidos digitales no pueden sustituir a este último, pero sí complementar su función, ayudando a despertar la curiosidad del alumno.

Los alumnos dicen sentirse libres gracias a la autonomía que les da gestionar su propio aprendizaje. En las sesiones de grupo tradicionales, dadas las restricciones de tiempo, todo el mundo recibe la misma formación con el mismo material.

Pero con el acceso a materiales digitales antes de la sesión, el alumno tiene la libertad de investigar qué contenidos encajan mejor con sus objetivos de aprendizaje e intereses y el formador tiene mucha más libertad para interactuar con los alumnos en grupos pequeños o individualmente que en una clase magistral tradicional.

Cuando llega el momento de la sesión, el alumno ya está preparado para conectar los contenidos de estudio con su día a día. A menudo está impaciente por compartir lo que ha aprendido y asiste a clase cargado de preguntas y opiniones.

En este sentido, el aprendizaje entre iguales y el compromiso del alumno son consecuencias favorables del Flipped Classroom.

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Asumámoslo, en el mundo laboral actual, lo que les falta a los trabajadores es tiempo. El alumno moderno necesita que el proceso de aprendizaje completo sea flexible en cuanto a tiempo y lugar.

Aunque muchos se dan cuenta del valor que aportan los programas de formación corporativos, no los ven como una prioridad cuando el tiempo escasea.

Al cambiar la perspectiva y dejar de ver el tiempo en el aula como la única oportunidad para aprender, se les ofrece a los trabajadores la posibilidad de aprovechar la sesión para aclarar dudas, consolidar e interiorizar los conceptos recién aprendidos a través de la práctica guiada.

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En el flipped Classroom el alumno es un participante activo y comprometido tanto dentro como fuera de la sesión de formación.

Un programa de Flipped classroom facilita que se llegue a dominar lo aprendido gracias a que permite a los alumnos que revisen el material tantas veces como quieran.

Como todo está disponible digitalmente, el alumno puede ver cada vídeo y volver a leer cada texto todas las veces que quiera, e incluso investigar por su cuenta para profundizar en los temas que le interesen.

Acelerar nuestro aprendizaje

Al final, cuanto más se implique el alumno, mayor será el valor que la formación corporativa aportará a la empresa. Dar respuesta a las necesidades del alumno moderno ofreciéndole oportunidades de estudio tanto antes como después de cada clase con contenidos de microaprendizaje ayuda mucho a mejorar el compromiso del alumno.

Con un modelo de Flipped Classroom, las empresas ofrecen a los trabajadores la posibilidad de acelerar su aprendizaje, gestionarlo de forma autónoma e implementar en su día a día los conocimientos recién adquiridos.