La expresión “el tiempo es dinero”, que se suele atribuir a Benjamin Franklin, nunca ha sido tan cierta como en el mundo profesional actual. Compaginar nuestra apretada agenda profesional con nuestra vida personal para alcanzar un equilibrio saludable nos deja poco margen para cualquier actividad “no esencial”. En este contexto, ¿qué pueden hacer desde el departamento de Formación y Desarrollo para convencer a los trabajadores de que merece la pena dedicar tiempo a aprender? Hacer que el aprendizaje sea más social, accesible y relevante ayuda a aumentar la participación de los alumnos y fomenta una actitud más positiva hacia la formación corporativa y su impacto sobre el rendimiento de los trabajadores.

A continuación vamos a ver qué se puede hacer para aumentar la participación del alumno en nuestra organización y conseguir que se alcancen los objetivos corporativos de aprendizaje.

1. Optimizar el tiempo de aprendizaje

La formación virtual ahorra tiempo, ya que elimina la necesidad de asistir a sesiones presenciales a una hora y en un lugar concretos. Aunque también es cierto que al alumno moderno le cuesta mucho dedicar tiempo a una actividad que se puede reprogramar sin problema. Con la formación online, posponer la sesión resulta una tentación difícil de resistir para cualquier alumno con poco tiempo y mucho que hacer.

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Gracias a la flexibilidad del aprendizaje móvil, tiene la opción de integrar pequeñas dosis de estudio personalizado en su rutina diaria. Este formato de microaprendizaje ayuda a garantizar que la formación se adapte al alumno, dé respuesta a sus necesidades y objetivos concretos, y sea amena.

Cambia además el modelo de aprendizaje: ya no se trata de memorizar contenidos, sino de incorporar el aprendizaje en la rutina diaria del trabajador, lo que le permite absorber la información más eficazmente.

2. Hacer que el aprendizaje forme parte de su trabajo

Aunque las iniciativas de formación son cruciales para atraer y retener el talento, lo cierto es que se pueden llegar a convertir en una carga para los trabajadores si no ven clara la relevancia para su trabajo.

Por este motivo, los directores deberían integrar la formación en las responsabilidades y objetivos anuales de sus empleados (y en las propias). Se deben fijar metas de aprendizaje claras, y tratar con transparencia los resultados.

Un artículo reciente de la Harvard Business Review explicaba que para aumentar la participación del alumno, el aprendizaje debía ser una expectativa, y no un incentivo opcional.

Saber por qué esta formación es importante, qué temas le va a ayudar a resolver, y cómo le va a ayudar a crecer dentro de la organización es fundamental para lograr que el alumno moderno se implique.

Y no solo eso. Según afirma la teoría del aprendizaje adulto de Malcolm Knowles, un conocido docente estadounidense, “Los adultos están más interesados en aprender temas que tienen relevancia inmediata e impacto en su trabajo o su vida personal.”

3. Convertirlo en una actividad en equipo

El aprendizaje social o, lo que es lo mismo, aprender de los demás puede tener un impacto enorme en la participación del trabajador.

El uso de la gamificación para añadir un elemento interactivo a la formación corporativa no solo sirve para aumentar la participación de los alumnos; también les permite retener y aplicar esa estructura gramatical o nueva habilidad de una forma completamente nueva.

Si convertimos el aprendizaje en una actividad en equipo, creamos una experiencia atractiva que resulta significativa, inspiradora y enriquecedora.

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Además, gracias a la tecnología, los alumnos pueden trabajar para lograr las metas conjuntas de aprendizaje del equipo. Una comunidad interna de e-learning sirve para dar más visibilidad a los retos comunes de aprendizaje, fomentando la participación.

Si a esto se añade un programa de recompensas o incentivos claro y factible, se logrará un aumento significativo de la participación de los trabajadores.

4. Liderar con el ejemplo

Aprender no se debería ver como una carga, sino como una oportunidad para establecer valores comunes. Los directores deben embarcarse en ese viaje con los trabajadores, creando un entorno centrado en la adquisición de conocimientos y habilidades. Crear una cultura de aprendizaje servirá para maximizar el potencial de los equipos y aumentar su productividad.

Compartir es una parte esencial de cualquier proceso de aprendizaje—compartir experiencias y compartir feedback.

Todo directivo ha tenido momentos en su carrera en los que ha tenido que desarrollar activamente sus habilidades. Compartiendo lo que ha aprendido a través de su propia experiencia ayudará a otros a ver más allá de lo inmediato y a darse cuenta del efecto que puede tener la formación a la hora de ayudarles a conseguir sus objetivos personales. Esto ayudará a los alumnos a ver el valor de la formación personalizada y aumentará su participación.

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Cómo aumentar la participación del alumno es un tema candente entre los expertos en Formación y Desarrollo a nivel mundial. Las empresas que quieran ir a la cabeza deben centrarse en la flexibilidad, los contenidos en pequeñas dosis y la creación de experiencias de aprendizaje significativas gracias al uso de la tecnología digital. Además, los directores deben liderar el cambio, demostrándoles a sus equipos las ventajas de integrar el aprendizaje en su rutina diaria. Josh Bersin habla del “Aprendizaje integrado en el día a día profesional”, que permite a los trabajadores aprender algo, poderlo en práctica, y ponerse otra vez a trabajar. ¿Será este el futuro de la formación corporativa moderna?