A lo largo de nuestra vida como trabajadores, hay momentos que nos inspiran cierto temor, momentos en los que evitamos mirar a los ojos a nuestros compañeros, y luego está la encuesta anual a los trabajadores. Los responsables de RRHH se empiezan a dar cuenta de que medir el compromiso de los trabajadores una vez al año se está convirtiendo en un método cada vez más problemático. Solo sirve para medir el humor de los trabajadores en ese momento concreto.

Las empresas se están replanteando en qué consiste ser un empleado, e implementando políticas para optimizar la experiencia del trabajador.

¿Por qué es tan importante la experiencia del trabajador?

Josh Bersin, que, con Deloitte, ha estudiado a fondo el rendimiento, la motivación y la productividad, insiste en la importancia de la experiencia del trabajador:

En un mundo digital cada vez más transparente y con una influencia cada vez mayor de los millennials, los trabajadores esperan una experiencia laboral productiva, motivadora y entretenida.

En lugar de estrechar sus miras y centrarse exclusivamente en la cultura y el compromiso del empleado, las organizaciones están desarrollando una visión integrada de la experiencia total del trabajador, aunando todas las prácticas laborales, de recursos humanos y de gestión que afectan a la gente en el trabajo.

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La experiencia de trabajador da origen a la cultura laboral

La experiencia de trabajador afecta directamente a la cultura de la organización.

Los equipos de marketing y comunicación se esfuerzan mucho por crear una cultura corporativa que coincida con el mensaje y encaje con la marca. Pero la verdadera cultura laboral nace de cómo trabajan, se comunican y se relacionan los trabajadores.

Mark Fields, Presidente de Ford Motor Company, citaba a Peter Drucker, consultor de gestión, diciendo: “La cultura se come a la estrategia para desayunar.”

La cultura laboral es un factor fundamental a la hora de decidir si una organización es capaz de lograr sus objetivos estratégicos.

La experiencia del trabajador es el factor que más contribuye a la cultura laboral. Una experiencia del trabajador positiva crea un ambiente positivo que, a su vez, mejora la productividad y la retención del talento. Pero, del mismo modo que resulta complicado definir la cultura, puede ser difícil definir en qué consiste una buena experiencia del trabajador.

Bersin identificaba tres áreas clave para el trabajador actual: “…los trabajadores esperan una experiencia laboral productiva, motivadora y entretenida.”

  • Productiva

Toda organización quiere que sus trabajadores sean productivos, por lo que no debería de ser difícil lograrlo, ¿verdad? Pues, en realidad, a menudo se convierte en un gran reto.

Para mejorar la productividad a nivel individual es necesario que usemos nuestros talentos y habilidades de la forma que juzguemos más adecuada y exploremos las partes “divertidas” del trabajo, en lugar de centrarnos exclusivamente en lo que necesita la organización.

La demanda creciente de condiciones laborales más flexibles es sintomática de esto.

Para sacar lo mejor de sus trabajadores, la organización debe alinear las habilidades de cada persona con las tareas estratégicas que hace falta realizar.

Esto es un reto, ya que no se nos suele dar bien identificar nuestras habilidades, que además no son estáticas. Igual que la organización necesita cambios, nuestras habilidades y talentos también los necesitan.

Por este motivo, asignar a los trabajadores los trabajos y funciones que mejor les encajan es una tarea constante que exige una gestión minuciosa. No debemos intentar hacerlo sin un proceso eficaz de gestión del talento.

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  • Motivadora

Al ver que el programa de gestión del talento va evolucionando para logran que encajen habilidades y tareas, los trabajadores empiezan a darse cuenta del valor que aportan y asumen la responsabilidad de los procesos y de sus propias funciones.

Nuestro compromiso aumenta cuando nos sentimos implicados a nivel personal y emocional. Usar nuestros talentos de forma eficaz es un motivador clave que influye positivamente sobre cómo percibimos nuestro entorno laboral.

Vemos a nuestros compañeros esforzándose al máximo para hacer lo que mejor se les da, y nos damos cuenta de que nosotros también estamos contribuyendo a marcar la diferencia. Esto, a su vez, logra que nos comprometamos cada vez más como trabajadores, alineándonos con los objetivos de la empresa.

  • Entretenida

Para muchos, es un sueño que nos paguen por hacer lo que nos gusta.

Pero cada vez más personas, y sobre todo los millennials, esperan de su trabajo que les permita disfrutar de lo que hacen.

Si vemos que la empresa reconoce, valora y aprovecha nuestros talentos, asumimos como propios los procesos y tareas, y empezamos a darnos cuenta de que podemos marcar la diferencia de verdad. Esto mejora nuestra autoestima, disminuye nuestros niveles de estrés, y nos provoca más satisfacción. En definitiva, nos ayuda a disfrutar.

El desarrollo de las habilidades personales

Desarrollando las habilidades necesarias para alcanzar el éxito en el entorno laboral actual

En una encuesta sobre las prioridades en recursos humanos realizada por Gartner en 2019, más de la mitad de los 800 directivos de RRHH encuestados afirmaban que mejorar la experiencia del trabajador era su principal prioridad. Y no debería sorprendernos.

La revista Industry Week publicó el año pasado una estadística alarmante: por cada trabajador STEM (con formación en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas) en paro, había publicadas 13 ofertas de trabajo. Esto significa que la demanda de estos profesionales es muy alta. No solo pueden escoger dónde trabajan, sino que además están en una posición de fuerza para negociar. Y su vida laboral es mucho más dinámica—les resulta mucho más fácil cambiarse de una organización a otra.

Una vacante es un riesgo estratégico para la organización, reclutar personal es caro y el período de adaptación es largo. Si podemos crear una experiencia positiva para el trabajador, estaremos marcando una diferencia competitiva y aprovechando más eficazmente nuestras reservas de talento. El caso de negocio está claro, y la inversión es mínima. Los mercados globales están evolucionando tan rápidamente que el mejor talento se está convirtiendo en un recurso estratégico cada vez más crítico.

Si la experiencia del trabajador no está a la altura de sus expectativas, nuestra organización se quedará a la cola, en lugar de ir a la cabeza. El futuro del trabajo consiste en evolucionar para mejorar la experiencia del trabajador y atraer y retener el talento.