Las cosas no siempre son lo que parecen. La próxima vez que estés en el tren, en una reunión o en tu mesa, echa un vistazo para ver cuánta gente está usando un dispositivo móvil. Su gesto serio y concentrado te hará creer que están trabajando sin descanso. ¿O quizá no? Es muy posible que lo que estás viendo sean los efectos de la gamificación.

Algunos estarán mandando emails, otros leyendo las noticias o un artículo importante, pero si te atreves a ser un poco cotilla y mirar más de cerca, descubrirás que muchos más de los que te esperarías están pasando un buen rato.

Entre los usuarios de WhatsApp y los adictos a las redes sociales nos encontramos a los gamers. Antes de cumplir 21 años, muchos varones habrán pasado más de 10.000 horas jugando online,”[1] y resulta que este dato tiene muchas causas positivas por detrás.

Un entorno eficaz en el que los alumnos puedan practicar a través de situaciones y retos reales genera un mayor nivel de implicación y facilita la retención de conocimientos.

Según Wikipedia, la gamificación “pretende aplicar el pensamiento y la mecánica de los juegos en ámbitos específicos de la vida cotidiana, donde se propone facilitar la consecución de ciertos objetivos relacionados con la formación, fidelización, cohesión social, creatividad, etc.”

Nos encanta jugar, y nos gustan los retos, la distracción, la evasión y la sensación de superación.

Si aplicamos los efectos positivos de la gamificación al aprendizaje, en especial a la formación corporativa, abriremos la puerta a un mundo nuevo de ventajas a la hora de aprender.

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1. La gamificación es una herramienta “universal”

La gamificación se puede usar para dar respuesta a la mayoría de las necesidades de aprendizaje, incluidas habilidades fundamentales, reclutamiento e iniciación, ventas, atención al cliente, sensibilización y cumplimiento de la normativa. A día de hoy, puede resultar complicado encontrar a un programador de formación que no le encuentre ninguna ventaja a algún nivel de gamificación.

2. Mejora el entorno formativo

La gamificación en la formación corporativa puede potenciar la eficacia del entorno formativo, ayudando a que lo aprendido se “quede” en la memoria. Un entorno eficaz en el que los alumnos puedan practicar a través de situaciones y retos reales genera un mayor nivel de implicación y facilita la retención de conocimientos.

3. La gamificación hace que la formación parezca “real”

El éxito en el aprendizaje se basa en la combinación de tres elementos:

  • El 10% proviene de la formación formal. La gamificación se centra en experiencias prácticas, mucho más apasionantes, donde aprendemos más eficazmente a base de “hacer”. En la vida real, lo que nos motiva a superarnos es que el éxito conlleva resultados tangibles. La gamificación busca simular esos sentimientos y esa motivación.
  • El 20% proviene del feedback y de observar a y trabajar con nuestros compañeros y referentes.
  • Un impresionante 70% proviene de la vida real y de las experiencias, tareas, y resolución de problemas en el día a día.

La gamificación aprovecha esto último gracias a que simula experiencias reales y “engaña” a nuestro cerebro para que nos impliquemos más.

4. Formación corporativa… ¡ahora más divertida!

Si el nivel de implicación es alto, también lo será el impacto de la gamificación. El alumno puede “divertirse” mientras aprende gracias a los elementos de juego de la formación. Una buena estrategia de gamificación, con altos niveles de implicación, llevará a una mejora en la capacidad del alumno para recordar y retener conocimientos.

5. Un efecto inolvidable

La gamificación puede llevar al cambio conductual, sobre todo cuando se combina con los principios científicos de evocación repetida y repaso espaciado.

Si alguna vez has recibido o impartido un curso, sabes de sobra lo rápido que podemos llegar a olvidar un programa, por bien diseñado que esté, a no ser que nos demos prisa en ponerlo en práctica.

Los estudios demuestran que cuanto más interactiva sea la técnica formativa, más fácil será recordar lo aprendido. Leer es una técnica de aprendizaje mucho menos eficaz que un curso con elementos de vídeo y audio. El acto de decir o escribir como parte del aprendizaje es lo que anima a la memoria a largo plazo a retener los conceptos, hechos y comportamientos. Y los contenidos gamificados se encuentran entre las técnicas más eficaces gracias a la interactividad que ofrecen al alumno.

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6. Feedback inmediato

La gamificación de la formación corporativa proporciona feedback inmediato, de forma que el alumno pueda saber no solo lo que sabe, sino lo que necesita aprender. Esto también potencia la implicación del alumno y, gracias a ella, la capacidad de recordar y retener conocimientos.

7. Gracias a la gamificación, la formación corporativa es más gratificante

Si hubiera puntos, medallas y una tabla de clasificación, la formación sin duda molaría mucho más. Pero la gamificación va mucho más allá de esas ventajas superficiales. Puede llevar al cambio conductual, sobre todo cuando se combina con los principios científicos de evocación repetida y repaso espaciado.

8. Más motivación, mayor implicación

Ciertos elementos del juego, como el feedback y la recompensa, afectan mucho al nivel de implicación del alumno. Para maximizar los efectos de la gamificación, los contenidos de aprendizaje deben:

  • Captar y mantener la atención del alumno
  • Plantear desafíos al alumno
  • Implicar y entretener al alumno
  • Enseñar al alumno

9. El placer es todo tuyo

Los juegos son placenteros. No nos hacen falta un montón de estudios para saber eso. Pero si queremos saber por qué, la ciencia es fundamental. Ganar, o recibir feedback positivo, puede activar los circuitos del placer del cerebro al estimular la producción de dopamina, una sustancia neurotransmisora. El aprendizaje gamificado también puede provocar ese “subidón” natural, hacernos asociar el aprendizaje y el placer, y lograr una sensación duradera de afinidad con la materia.

10. Los juegos traen logros

El “cambio” final de nuestra lista es un compendio de los nueve puntos anteriores. Mejores experiencias de aprendizaje, más capacidad para recordar y retener conocimientos, alumnos más motivados, la inyección de ánimo que supone que aprender sea algo placentero… Todo suma para generar una mejora significativa para la organización en los niveles de rendimiento.

Conclusión: un gran salto cualitativo en la formación corporativa

Hay gente de todas las generaciones que se pasa horas jugando a juegos de todo tipo, desde consolas a apps en su smartphone. Incluso si no tenemos en cuenta que está demostrado que esto puede haber provocado cambios en nuestras funciones cerebrales, lo que sí sabemos desde hace tiempo es que, a través de la simulación y el juego, el alumno logra recordar mejor lo que aprende.

La gamificación en la formación corporativa es más que un simple golpe de efecto. Supone un gran cambio en la formación, y en particular en la corporativa, a través de un proceso de modernización sencillo pero eficaz. Al aplicar técnicas de simulación establecidas, capaces de potenciar la retención de conocimientos, podemos mejorar el efecto de los cursos de formación corporativa y dar un gran salto cualitativo en la modernización del aprendizaje. Los efectos de la gamificación están ahí en el horizonte, al alcance de todos.

[1] McGonigal, Reality is Broken