Es posible que estés trabajando y hayas decidido tomarte un pequeño descanso para leer este artículo. Quizá estés inmerso en una tarea que te exige grandes dosis de imaginación e, impulsado por el ansia de descubrir algo nuevo, te hayas lanzado a buscar algo de inspiración en internet. Siento tener que darte esta mala noticia, pero la solución que buscas no la vas a encontrar en cinco minutos. Te va a hacer falta meter el cepillo de dientes y algo de ropa en una maleta. En pocas palabras: si quieres ser más creativo, lo que te proponemos es que te vayas a trabajar lejos de tu ciudad. Trabajar en el extranjero es una forma excelente de impulsar la creatividad.

Nadie dijo que fuera a ser fácil.

Trabajar en el extranjero desarrolla la imaginación

Los niños son extraordinariamente creativos. Dales una caja de juguetes y verás que hacen casi más con la caja que con los propios juguetes. No tienen excesivos límites, normas ni prejuicios; prácticamente todo vale. Si les dices que una caja es un avión, aceptarán la idea y construirán un mundo alrededor de ella. Su imaginación no tiene freno.

La de los adultos suelte tener freno, ataduras, y un muro de contención con una entrada pequeña y bien disimulada. Y al mismo tiempo, y a pesar de esta realidad, tenemos a las empresas, que esperan de sus empleados grandes dosis de creatividad.

La gran ironía es que no se nos enseña a ser creativos en ningún momento del proceso educativo. Si al menos nos hubieran mandado a jugar como niños habría sido un buen comienzo.

Por qué la movilidad internacional debe contribuir al desarrollo del talento en las empresas

¿Qué hacemos para solucionar esta falta total de creatividad que nos afecta a la mayoría de los adultos? ¿Cómo podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación y usarla para construir algo nuevo?

Haz las maletas… Ten una idea

Adam Grant es un psicólogo que trabaja en la Universidad de Pennsylvania y considera que hay una clara simbiosis entre viajar y el proceso creativo. En su libro Originales: Cómo los innovadores e inconformes mueven el mundo, afirma que trabajar en el extranjero tiene unos efectos extraordinarios sobre la creatividad. “Cada cultura tiene sus propias normas, valores y perspectivas; al enfrentarte a un problema, dispones de toda una serie de recursos adicionales.”

“Cada cultura tiene sus propias normas, valores y perspectivas; al enfrentarte a un problema, dispones de toda una serie de recursos adicionales.”

El impulso creativo proviene de la inmersión en una segunda cultura, que permite al trabajador usar el “biculturalismo” como herramienta profesional.

En un estudio realizado en 2009, se demostraba que los trabajadores que vivían en el extranjero destacaban en la resolución creativa de problemas, y un meta-análisis de 2008 concluía que las experiencias multiculturales auspician la originalidad en la forma de pensar, gracias a que incorporan ideas de culturas distintas.

El esquema de la creatividad

Mark Twain encontró la manera de acabar con “los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de miras” cuando, en 1869, estaba navegando por la costa mediterránea y se dio cuenta de que viajar era el arma perfecta.

Ernest Hemingway era otro viajero incansable, y el tiempo que pasó en España y en Francia inspiró gran parte de su obra.

Aldous Huxley se inspiró en su viaje a través del Atlántico, del Reino Unido a EE.UU., para escribir Un mundo feliz.

Karl Lagerfeld es ampliamente reconocido como un icono del mundo de la moda. Frases como esta quizá nos ayuden a entender el porqué: “Me gustaría ser mi propio fenómeno multinacional de moda”. Es probable que a esta visión de la vida haya contribuido el hecho de haber nacido en Alemania de padre sueco y haber vivido siempre a caballo entre Italia y Francia por motivos de trabajo.

“Las personas con experiencia internacional, o que se sienten identificadas con más de una nacionalidad, tienen mejor capacidad de resolución de problemas y son más creativas. Es más: hemos comprobado que son más proclives a la creación de nuevas empresas y productos.”

La teoría de que trabajar en el extranjero puede transformar nuestra forma de pensar es en lo que se centran actualmente los estudios psicológicos. Incluso los neurocientíficos se han apuntado a esta tendencia de estudiar lo que muchos intuimos: en general, la creatividad está íntimamente relacionada con la neuroplasticidad o, lo que es lo mismo, la habilidad que tiene nuestro cerebro de moldearse con el aprendizaje. Las redes neuronales se ven afectadas por el entorno y las costumbres. Esto significa que son muy sensibles al cambio: sonidos, olores, idiomas, gustos, sensaciones e imágenes nuevos provocan distintas sinapsis en el cerebro y tienen el potencial de revitalizar nuestra mente.

Hay un estudio realizado por Harvard Business Review que explica que “Las personas con experiencia internacional, o que se sienten identificadas con más de una nacionalidad, tienen mejor capacidad de resolución de problemas y son más creativas. Es más: hemos comprobado que son más proclives a la creación de nuevas empresas y productos.”

Further reading

Inmersión social

La sabiduría popular nos dice que “un cambio vale lo mismo o más que un descanso”. Cuando se trata de creatividad, parece que la mejor manera de provocar este cambio es la inmersión cultural. Trabajar en el extranjero te obliga a ver el mundo desde una perspectiva nueva y esto, a su vez, crea nuevas conexiones neuronales.

La creatividad consiste, en gran medida, en ser capaz de partir de lo viejo para crear una combinación completamente nueva. La inmersión en una cultura nueva te puede ayudar a ver esas posibles combinaciones.

¿Necesitas ideas nuevas? Ponte a hacer las maletas.