No es fácil desarrollar un programa de formación corporativa que funcione; con frecuencia, malgastamos el dinero en formación que, al no estar bien diseñada, puede ser perjudicial para tu empresa e incluso desmotivar a tus empleados.

Últimamente, en el mundo de los RRHH todo el mundo habla sobre cómo las nuevas técnicas de aprendizaje como el flipped classroom, que agilizan el aprendizaje y ayudan a motivar al alumno. Veamos cómo se puede aplicar a la formación corporativa.

Flipping significa darle la vuelta a algo. En el contexto de la formación, consiste básicamente en que el alumno conozca los contenidos antes de asistir a clase, a menudo a través del empleo de recursos online. Esto implica que el tiempo que pasa con el formador y otros alumnos lo puede dedicar a comprender y aplicar lo que ha aprendido, y no a que el formador se limite a impartir información. También significa que hace falta pasar menos tiempo con el formador experto (y caro) que si se utilizan métodos tradicionales.

A continuación, vamos a exponer cinco razones por las cuales el Flipped Classroom es más eficaz que los modelos tradicionales de formación:

1. Reduce el estrés

Organizar a tus empleados para conseguir que estén todos en el mismo sitio a la misma hora para asistir a la formación puede ser una auténtica pesadilla, y eso sin hablar de la interrupción que supone en el día a día de tu empresa.

Reducir el estrés de tus empleados no es solo una manera de tratarlos bien; los estudios demuestran que cuanto menos estresados estén, más aprenderán

El modelo del Flipped Classroom es mucho más flexible, ya que cada alumno se encarga de su propio estudio personal y el tiempo de contacto programado se reduce. Gran parte del aprendizaje se da cuando el alumno considera que tiene tiempo, lo cual reduce considerablemente el estrés.

Reducir el estrés de tus empleados no es solo una manera de tratarlos bien; los estudios demuestran que cuanto menos estresados estén, más aprenderán.

2. Confiere poder de decisión al alumno

Con el Flipped Classroom, el trabajador no solo tiene más flexibilidad a la hora de decidir cuándo aprende, sino también qué aprende. Con las sesiones tradicionales de formación en grupo, todo el mundo ve el mismo contenido al mismo ritmo.

Permitir que el alumno revise los contenidos por su cuenta antes de la sesión le permite saltarse lo que ya sabe o le resulta menos relevante, y emplear su tiempo y energía en lo que de verdad necesita aprender.

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Así, el proceso de aprendizaje se ajusta a las necesidades individuales de cada alumno, y el tiempo se usa de forma más eficaz. Aprende a su propio ritmo y, al tener más control y responsabilidad sobre su propio aprendizaje, se potencia su capacidad de decisión. Y aunque a algunos podría parecerles que estamos confiando demasiado en el empleado y en su voluntad de completar la formación, si usas un buen EVA (Entorno Virtual de Aprendizaje), tanto tú como el trabajador podréis realizar un seguimiento de su progreso.

3. Fomenta el aprendizaje activo

Hacer que tus empleados se pasen horas sentados en un aula escuchando a un formador experto no solo es poco práctico y caro, es poco eficaz.

El planteamiento del flipped learning le da la vuelta al modelo tradicional, en el que el experto imparte conocimientos al alumno

El planteamiento del flipped learning le da la vuelta al modelo tradicional, en el que el experto imparte conocimientos al alumno. Por supuesto, la transmisión de conocimientos puede ser uno de los objetivos de un programa de formación corporativa—si queremos poner al día a los empleados para que estén el tanto de nuevas políticas o normas, por ejemplo.

Pero a diferencia del planteamiento tradicional, en el que el alumno recibe y asimila el material en actitud pasiva, el flipped learning le confiere al alumno un papel activo. El tiempo de contacto en el aula se emplea en actividades que permiten al empleado aplicar y analizar lo que ha aprendido, empleando precisamente la clase de habilidades cognitivas superiores que, como se sabe, aceleran el aprendizaje.

4. Resuelve las carencias en competencias

En el mundo de la empresa actual, la formación no suele estar centrada en resolver las carencias en conocimientos (al fin y al cabo, tenemos acceso a prácticamente cualquier tipo de información con sólo tocar una pantalla), sino en competencias. Con el flipped learning nos aseguramos de que el alumno es capaz de aplicar lo que aprende, y se dedica el tiempo en el aula a ponerlo en práctica a través de tareas diseñadas para potenciar las habilidades aprendidas.

Las sesiones presenciales se centran en el aprendizaje experiencial, y aceleran el éxito de tu programa de formación a base de emplear el tiempo de clase en conseguir que tus trabajadores usen sus nuevas competencias, más que en escuchar la teoría.

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5. Aprovecha el talento

Una de las desventajas del flipped learning es que, al haber menos tiempo de contacto presencial, se reducen las oportunidades de networking entre los empleados. Sin embargo, hay una serie de herramientas que se pueden integrar en el programa de formación para permitir que los alumnos se conecten digitalmente, y el contacto cara a cara que tienen fomenta mucho más la colaboración que los modelos tradicionales de formación.

Un programa de flipped learning bien diseñado emplea el tiempo presencial para el aprendizaje experiencial, en el que los trabajadores colaboran para realizar una tarea. Esto implica que aquellos que aprenden con más facilidad pueden ayudar a los demás y los conocimientos se pueden compartir, algo que rara vez sucede cuando los participantes asisten a presentaciones más tradicionales. En lugar de dejar la formación exclusivamente en manos del experto, aprovechas el talento de tus empleados para acelerar el proceso de aprendizaje.