Antiguamente, aprender idiomas se consideraba un hobby. Pero hoy es imprescindible para cualquier empresa que quiera crecer internacionalmente. Por esto mismo, resulta irónico que el primer reto al que se enfrentan los expertos en RRHH y Formación y Desarrollo no sea ayudar a los trabajadores a desarrollar sus habilidades en idiomas, sino convencer al Equipo Directivo de lo rentable que es la formación en idiomas. ¿Cómo podemos hacer entender a los principales interesados que, si no convierten el aprendizaje de idiomas en una prioridad estratégica, estarán cerrando la puerta a los mercados globales y saldrán perdiendo ante la competencia?

Learnlight y santalucía

En el reino Unido son muchas las instituciones que han dejado de lado los idiomas en la educación, con las consecuencias que esto supone de cara al futuro. Esto constituye un grave error.

Según Forbes, aprender idiomas no solo aumenta nuestra capacidad intelectual, también nos ayuda a mejorar la memoria y a tomar mejores decisiones. Para estar por delante globalmente nos solo hay que conocer los mercados extranjeros, también hay que hablar sus idiomas.

Las empresas deben entender la importancia de la formación en inglés (cuando el inglés es su idioma “común” de comunicación), pero además deben tener en cuenta que, a la hora de conseguir que su negocio arranque en un país nuevo, aprender el idioma local servirá para acelerar el proceso y aumentar las posibilidades de éxito a largo plazo en ese mercado.

“Un buen nivel de idiomas es una habilidad muy valiosa en ventas, marketing, gestión de la cadena de suministros o cualquier puesto relacionado con la gestión comercial.” Robert Friedman | Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Estatal de Montclair

Further reading

El “top 10” en tendencias de formación para 2019

Los 5 motivos por los que la formación en idiomas es esencial para tu empresa

La rentabilidad de la formación en idiomas se puede medir tanto en relación con la eficiencia a la hora de completar tareas como con la mejora de las relaciones con clientes y compañeros internacionales. Como expertos en RRHH y Formación y Desarrollo, ¿estamos haciendo lo posible por resolver las carencias de idiomas en la plantilla?

Hay muchas formas de hacerlo sacándole el máximo partido. La formación en idiomas es muy rentable para las empresas, y esta rentabilidad se pone de manifiesto en estos cinco aspectos:

1. Mayor rendimiento

El lenguaje es fundamental para la comunicación en el trabajo y, sin él, es imposible entender o comunicar nuestra visión sobre un tema, producto o proceso. En el mundo globalizado en el que vivimos, es crucial desarrollar nuestras habilidades lingüísticas y, en concreto, el inglés comercial, para entender y usar eficazmente la documentación en el trabajo.

Otra medida eficaz es conocer los términos especializados y el vocabulario relacionado con nuestro trabajo para saber interpretar las preguntas y escoger el material pertinente y adecuado a nuestro entorno laboral.

El aprendizaje de idiomas tiene una gran importancia en el desarrollo de grandes profesionales, capaces de prosperar en un entorno global, además de potenciar el desarrollo personal de todos los trabajadores.

Además, la formación en idiomas es una manera excelente de desarrollar el talento interno de la empresa. El trabajador millennial quiere formación en la empresa, y los idiomas son una de las habilidades que más valora. Como organización, debemos asegurarnos de ofrecerle lo que necesita.

2. Mejor comunicación dentro del equipo

Todos sabemos que saber generar confianza es una habilidad intercultural clave cuando trabajamos en un entorno internacional, ya que es crucial para la comunicación.

Las dificultades lingüísticas y culturales a menudo provocan malentendidos dentro de los equipos. Por este motivo, los trabajadores con buenas habilidades de comunicación son miembros muy valiosos en un equipo global. La comunicación se vuelve más rápida y fluida cuando los malentendidos se evitan.

Las habilidades lingüísticas sirven para acelerar los procesos gracias a una comunicación más precisa a la hora de dar y recibir instrucciones. Si se llega a dominar un idioma dentro de un equipo, se pueden forjar relaciones más productivas y eficientes tanto entre compañeros como con los clientes.

Learnlight y santalucía

3. Rentabilidad de la formación en idiomas: ayuda a desarrollar una mentalidad global

Según el glosario de Financial Times, una mentalidad global “combina la aceptación y la conciencia de la diversidad en las distintas culturas y mercados con la capacidad y la facilidad para ver patrones comunes en los distintos países y mercados.”

Animar a los trabajadores a desarrollar una mentalidad global exige también fomentar una actitud receptiva hacia el aprendizaje de idiomas.

“Quien no conoce las lenguas extranjeras, nada sabe de la suya propia.” Johann Wolfgang von Goethe

Aprender un segundo idioma no consiste solo en memorizar el vocabulario y conjugar los verbos. El proceso exige que nos hagamos conscientes de cómo se piensa y actúa en otras culturas, y esto nos obliga a salir de nuestra propia zona de confort cultural y aprender a valorar cómo ven el mundo los demás.

Todo esto sirve para ayudar a nuestros trabajadores a convertirse en ciudadanos globales bien preparados, capaces de desenvolverse en un entorno profesional cada vez más multicultural.

Los angloparlantes también aprenden a expresarse con más claridad en su inglés nativo después de aprender otros idiomas. Adquieren conciencia de la necesidad de hablar más despacio y simplificar sus expresiones. La clave está en ser claros.

4. Mayor conciencia reflexiva y capacidad de toma de decisiones

¿Sabías que cuando tomamos decisiones en un segundo idioma, solemos pensar más detenidamente y con más lógica antes de expresar nuestra opinión?

Esto ayuda a mitigar el efecto de las emociones exacerbadas sobre el proceso, que además se ralentiza y deja a un lado los prejuicios inconscientes para dar paso a una toma de decisiones más reflexiva y consciente.

En una entrevista publicada recientemente en Harvard Business Review, Tasha Eurich, especialista en psicología organizacional, se refiere a la conciencia reflexiva como “la meta-habilidad del siglo XXI, que marca esencialmente el límite máximo de nuestro éxito.”

La conciencia reflexiva es una habilidad crucial que radica en lo más profundo y no es fácil de formar.

Aprender otro idioma supone una buena oportunidad para que los trabajadores reflexionen sobre la impresión que causan, evitando así serias repercusiones en situaciones profesionales, al mismo tiempo que desarrollan su conciencia reflexiva, que es un componente esencial de la inteligencia emocional.

5. Éxito en los mercados globales

Por último, hay que recordar que los idiomas ayudan a forjar relaciones sólidas con nuestros clientes en el extranjero dentro de una estrategia de marketing globalizada.

Los servicios de adaptación y traducción son un elemento integral de la globalización de las empresas, tanto grandes como pequeñas. Hace falta un plan estratégico para entrar en cualquier mercado nuevo, y conviene tener un equipo que se desenvuelva bien en el idioma local para ponerlo en marcha.

La traducción es una forma de adaptación, y no se limita a traducir etiquetas—los responsables de adaptar los productos a los nuevos mercados deberían aprender a comunicarse en el idioma local. En este área cada vez más importante, tener un equipo que valore los idiomas sirve para crear una plantilla global que mira y piensa en la cultura del país en el que operamos. Esto ayudará a que el impacto de nuestra organización en los mercados globales sea mucho mayor.

Further reading

El “top 10” en tendencias de formación para 2019

Los 5 motivos por los que la formación en idiomas es esencial para tu empresa

Los trabajadores capaces de ver la importancia de los idiomas nos ayudarán a implantar estrategias de venta que funcionen en el extranjero. La formación en idiomas es muy rentable cuando hablamos de expansión global.

“Si le hablas a un hombre en un idioma que entiende, llegarás a su cabeza. Si le hablas en su idioma, llegarás a su corazón.” Nelson Mandela

No debemos infravalorar la rentabilidad de la formación en idiomas

Todos sabemos que aprender un idioma exige tiempo, y que no es una competencia que se pueda formar en un intensivo de dos días. El aprendizaje de un idioma es un proceso continuo, y se necesita ayuda constante.

Debemos asegurarnos de que los recursos lingüísticos de la plantilla se están aprovechando al máximo. Son indispensables a nivel global y deben ser elogiados.

Ante todo, es importante instaurar una política de idiomas que identifique qué trabajadores necesitan o se beneficiarían de la formación en idiomas.

Como expertos en RRHH y Formación y Desarrollo, debemos mantener reuniones con los trabajadores para conocer sus necesidades en el área de los idiomas. Conviene usar el modelo SMART para fijar objetivos, y después dividir el proceso de aprendizaje en módulos realistas.

Invertir más en desarrollo profesional es una buena forma de potenciar la lealtad a la empresa, y los trabajadores consideran la formación en idiomas un elemento importante para su crecimiento personal y profesional.

De este modo, veremos la rentabilidad de los programas de formación en idiomas en los mercados globales, en la eficiencia de nuestros equipos y en la capacidad de toma de decisiones de las personas, y en el efecto positivo de todo ello en las operaciones relacionadas con la expansión global y de mercados.

Los recursos lingüísticos adquiridos gracias a la formación en idiomas ayudan a la organización a mantener su ventaja competitiva en un entorno profesional global, y deberían formar parte de la estrategia de sostenibilidad de cualquier empresa.